
Competencias requeridas para desarrollar Programas de IPM de sist. de Protección contra Incendios a base de agua ¿Qué dice NFPA 25?
Actualmente, es común ver todo tipo de prácticas cuando se implementan programas de inspección prueba y mantenimiento de sistemas de protección contra incendios a base de agua, desde las mínimas requeridas que muy pocas compañías especializadas en mantenimiento, llevan a cabo como:
– revisión de todos los rociadores de la ocupación, ya que, al menos una vez al año todos los rociadores deben revisarse desde nivel de piso (para más información sobre rutina de IPM para sistemas de rociadores, consulte el siguiente link
– inspección y pruebas de las bombas contra incendios (incluyendo la prueba anual de desempeño hidráulico)
– inspección y verificación de válvulas, entre otras.
Sin embargo, lo más usual es que las poco convencionales o de alguna manera “no normativas”, sean las más comunes, por ejemplo:
– Activación de rociadores con medios de ignición (encendedores, antorchas, simulación real de incendios) (Ver imagen arriba. tomada de video publicado en Facebook)
– Pruebas de flujo de la totalidad de las estaciones de mangueras
– Rutinas de inspección y prueba de bombas por fuera de lo estipulado en nfpa 25, entre otras.
Esto puede deberse a varias causas, sin embargo, las más comunes son entre otras, la falta de capacitación del personal encargado, la carencia de códigos y normatividad que regule dichas actividades y por último el factor económico, que desafortunadamente, entró a ser determinante en este tipo de labores.
Pero ¿Cómo abordar esta problemática? Como bien se sabe, En la mayoría de países de Latinoamérica, no se cuenta con organizaciones dedicadas a la investigación y generación de códigos y una normatividad de protección contra incendios propia, por lo que es común que se recurra a adoptar normatividad extranjera, especialmente norteamericana, como la NFPA y otros documentos como los generados por Factory Mutual Global; ambas entidades con una larga trayectoria en investigación y desarrollo de documentación que permite brindar a quienes lo implementen, un grado razonable en cuanto a seguridad contra incendios se refiere, debido a esto, en nuestro contexto latinoamericano, dichas instituciones y sus contenidos generados son, sin duda, un referente; es aquí donde la norma NFPA 25, (documento creado en el año 1992 y en continuo perfeccionamiento) adquiere un valor adicional, en cuanto al tema que este artículo plantea, pues brinda las pautas y requerimientos mínimos para que el personal técnico y operativo involucrado en los procesos de inspección prueba y mantenimiento de sistemas de protección contra incendios a base de agua, cuenten con un idoneidad, que permita una ejecución de dichos procesos, dentro de un marco normativo claro y sin ambigüedades conceptuales, ya que, dichas ambigüedades, a la larga pueden ir en detrimento de la seguridad contra incendios de las ocupaciones que de alguna manera “administran”.
Pero, entremos en materia, el manual de la norma NFPA 25 ed. 2020, específica en el capítulo 4, que “la inspección, prueba y mantenimiento deberá realizarse por personal calificado”. Y en el comentario adyacente indica que no debe confundirse el término “calificado”; con “licenciado”; indicando además que dicha “calificación”, es “el nivel mínimo de entrenamiento y pericia que dicha norma requiere”, mientras que el “licenciamiento “es una función gubernamental”. ahora bien, independientemente, de que si la jurisdicción o legislación (para nuestro caso) requiere o no, una licencia para que el personal de IPM ejecute dichas actividades. como mínimo, SI deberá estar calificado para dicha labor, dado que por ejemplo, el personal de mantenimiento interno de un edificio de propiedad horizontal, claramente, está calificado para inspeccionar si una válvula se encuentra abierta o no, no obstante, es claro que sin recibir la capacitación y sin tener la experiencia apropiada, no será capaz de realizar una prueba de drenaje principal para validar la capacidad y desempeño de un sistema de rociadores automáticos, pese a que ambas actividades involucran la manipulación de una válvula. Continuando con otro ejemplo, las competencias y habilidades para ejecutar el cambio de rodamientos de una bomba contra incendios o validar la compresión de un motor diésel son diferentes a las requeridas para verificar el goteo de un prensa estopas o medir el nivel de aceite de un motor, pese a que las cuatro actividades descritas, tienen como protagonistas tanto una bomba contra incendios, como un motor diésel
Ahora bien, a pesar de que en los Estados Unidos existen entidades privadas encargadas de otorgar certificaciones a nivel tecnológico y técnico, como el NICET (National Institute for Certification in Engineering Technologies), instituto que se encarga, como su nombre lo indica a Certificar personal de nivel Técnico y Tecnológico, dedicados a implementar programas ipm de extinción a base de agua, sistemas de detección y alarma, sistemas de agentes limpios, sistemas de dióxido de carbono, entre otros y por otro lado, programas de certificación de NFPA, como el Fire Inspector I, II y III. estas certificaciones no son exigidas en todos el territorio de los estados de los Estados Unidos, pues cada estado tiene su autonomía y maneja diferentes legislaciones, por lo que no es un requisito exigido a nivel nacional, siendo la formación y experiencia, los únicos requerimientos para la calificación de los técnicos de IPM. como lo estipula para este caso NFPA 25
adicionalmente, El NICET, tiene también diferentes niveles de certificación, para personal dedicado a inspeccionar y probar sistemas de protección contra incendios a base de agua ( Niveles I, II y III), para poder certificarse como nivel I se requiere como mínimo, además de aprobar el examen, los siguientes requisitos: seis meses desarrollando actividades de Inspección y Prueba, bien sea en el sector privado, como instalador, inspector, o realizando labores de mantenimientos y aceptación de sistemas de protección contra incendios a base de agua; también es válido en el sector asegurador, realizando labores de inspección, prueba y revisiones de sistemas de protección contra incendios a base de agua y/o sistemas de alarma de incendios, o por último, en el sector gubernamental, realizando también inspecciones y pruebas para validaciones de sistemas contra incendios a base de agua y/o sistemas de alarma de incendios. adicionalmente, para pasar al nivel II y III se requiere además de aprobar el respectivo examen, las mismas competencias y experiencias descritas anteriormente, pero por un tiempo no menor a 2 y 5 años respectivamente.
Ahora bien, para el contexto centro y suramericano, como se citaba anteriormente, algunos países contemplan en sus códigos de incendios y/o de construcción, la implementación de los requerimientos de la norma NFPA 25 para las rutinas de IPM de sistemas de protección contra incendios a base de agua, más aún, dichos códigos y leyes, no estipulan la necesidad de que el personal sea certificado o licenciado por alguna entidad gubernamental, mucho menos privada para desempeñar estas labores, por lo que la capacitación continua y oportuna, son una opción viable y cien por ciento válida. Actualmente, en Colombia, una asociación compuesta por las compañías de diseño, suministro e instalación, más influyentes del gremio de la protección contra incendios, en conjunto con una entidad de capacitación técnica y Tecnológica conocida como SENA, generaron en febrero de 2021 (según su website) una “certificación de competencias laborales de mantenimiento de sistemas de protección contra Incendios (sistemas de rociadores a base de agua)”, la cual está destinada a como su nombre lo indica a certificar personal técnico dedicado a ejecutar servicios de IPM y como requisito plantean, increíblemente, que solo miembros activos de dicha asociación, puedan acceder a la misma, además de un examen teórico práctico.
NFPA por su parte, está brindando una certificación denominada “Programa para la certificación de especialistas en inspección, prueba y mantenimiento de sistemas de rociadores CEIPMSR-Latam”, desarrollado en español en el año 2019 por la entidad norteamericana, el cual es una posibilidad de obtener una certificación de una entidad reconocida y con una trayectoria extensa en protección contra incendios; los requisitos para acceder a esta certificación personal, son:
- contar con un diploma de escuela secundaria o equivalente
- presentar una solicitud y pagar el arancel por $350 dólares para certificación nueva por primera vez y 150$ para recertificarse (cada tres años) ante el administrador autorizado para cada país
- aprobar un examen de cien preguntas con libro abierto (Norma NFPA 25 ed. 2014 en Español)
el participante no podrá conocer ( en caso de aprobar) el porcentaje de aprobación de su examen, sin embargo, en caso de no pasarlo, se le indicará el porcentaje obtenido durante la presentación de su examen, con el fin de visualizar en que áreas presentó dificultades y pueda reforzar esa área del conocimiento en caso de querer presentar nuevamente la evaluación (*).
A medida que la industria de la protección contra incendios evoluciona, es claro que las habilidades, capacitación continua y los conocimientos teórico prácticos adquiridos, son determinantes para ejecutar Programas de Inspección, Prueba y Mantenimiento, más en la comunidad latinoamericana, donde los códigos de construcción y legislaciones como por ejemplo, la colombiana no Exigen ni impiden que personal no certificado pero SI calificado (esto debido a que en el codigo NSR 10 numeral J4.3, establece que los programas de inspección prueba y mantenimiento de sistemas de protección contra incendios a base de agua deben llevarse a cabo teniendo como referencia NFPA 25), ejecuten tan importante labor, por lo que depende de nosotros como consultores especializados en la materia, capacitarnos mediante entidades reconocidas y contar con personal que tenga la formación y experticia requeridos para garantizar que los sistemas de protección contra incendios de nuestra región, permanezcan operativos al momento de ser requeridos con un fin común, salvar vidas.